sábado, 11 de abril de 2009

Lecturas de la Misa de Pascua de Resurrección

Para la Vigilia pascual se proponen nueve lecturas, es decir, siete del Antiguo Testamento y dos del Nuevo. Si las circunstancias lo exigen, por causas particulares, puede disminuirse el número de lecturas. Sin embargo, háganse por lo menos tres lecturas del Antiguo Testamento, y en los casos más urgentes, dos, antes de la Epístola y el Evangelio. Nunca se ha de omitir la lectura del Éxodo sobre el paso del Mar Rojo (tercera lectura).

3 - Lectura del libro del Éxodo 14, 15—15, 1a

El Señor dijo a Moisés: «Ordena a los israelitas que reanuden la marcha. Y tú, con el bastón en alto, extiende tu mano sobre el mar y divídelo en dos, para que puedan cruzarlo a pie. Yo voy a endurecer el corazón de los egipcios, y ellos entrarán en el mar detrás de los israelitas. Así me cubriré de gloria a expensas del Faraón y de su ejército, de sus carros y de sus guerreros. Los egipcios sabrán que soy el Señor, cuando Yo me cubra de gloria a expensas del Faraón, de sus carros y de sus guerreros».El Ángel de Dios, que avanzaba al frente del campamento de Israel, retrocedió hasta colocarse detrás de ellos; y la columna de nube se desplazó también de adelante hacia atrás, interponiéndose entre el campamento egipcio y el de Israel. La nube era tenebrosa para unos, mientras que para los otros iluminaba la noche, de manera que en toda la noche no pudieron acercarse los unos a los otros.Entonces Moisés extendió su mano sobre el mar, y el Señor hizo retroceder el mar con un fuerte viento del este, que sopló toda la noche y transformó el mar en tierra seca. Las aguas se abrieron, y los israelitas entraron a pie en el cauce del mar, mientras las aguas formaban una muralla, a derecha e izquierda. Los egipcios los persiguieron, y toda la caballería del Faraón, sus carros y sus guerreros, entraron detrás de ellos en medio del mar.Cuando estaba por despuntar el alba, el Señor observó las tropas egipcias desde la columna de fuego y de nube, y sembró la confusión entre ellos. Además, frenó las ruedas de sus carros de guerra, haciendo que avanzaran con dificultad.Los egipcios exclamaron: «Huyamos de Israel, porque el Señor combate en favor de ellos contra Egipto».El Señor dijo a Moisés: «Extiende tu mano sobre el mar, para que las aguas se vuelvan contra los egipcios, sus carros y sus guerreros».Moisés extendió su mano sobre el mar y, al amanecer, el mar volvió a su cauce. Los egipcios ya habían emprendido la huida, pero se encontraron con las aguas, y el Señor los hundió en el mar. Las aguas envolvieron totalmente a los carros y a los guerreros de todo el ejército del Faraón que habían entrado en medio del mar para perseguir a los israelitas. Ni uno solo se salvó. Los israelitas, en cambio, fueron caminando por el cauce seco del mar, mientras las aguas formaban una muralla, a derecha e izquierda.Aquel día, el Señor salvó a Israel de las manos de los egipcios. Israel vio los cadáveres de los egipcios que yacían a la orilla del mar, y fue testigo de la hazaña que el Señor realizó contra Egipto. El pueblo temió al Señor, y creyó en El y en Moisés, su servidor.Entonces Moisés y los israelitas entonaron este canto en honor del Señor:

Salmo Ex 15, 1b-6. 17-18R.

Cantaré al Señor, que se ha cubierto de gloria.Cantaré al Señor, que se ha cubierto de gloria:Él hundió en el mar los caballos y los carros.El Señor es mi fuerza y mi protección, Él me salvó.Él es mi Dios y yo lo glorifico,es el Dios de mi padre y yo proclamo su grandeza. R.El Señor es un guerrero,su nombre es «Señor».Él arrojó al mar los carros del Faraón y su ejército,lo mejor de sus soldados se hundió en el Mar Rojo. R.El abismo los cubrió,cayeron como una piedra en lo profundo del mar.Tu mano, Señor, resplandece por su fuerza,tu mano, Señor, aniquila al enemigo. R.Tú llevas a tu pueblo,y lo plantas en la montaña de tu herencia,en el lugar que preparaste para tu morada,en el Santuario, Señor, que fundaron tus manos.¡El Señor reina eternamente! R.

EPÍSTOLA

Lectura de la carta del Apóstol san Pablo a los cristianos de Roma 6, 3-11Hermanos:¿No saben ustedes que todos los que fuimos bautizados en Cristo Jesús, nos hemos sumergido en su muerte? Por el bautismo fuimos sepultados con Él en la muerte, para que así como Cristo resucitó por la gloria del Padre, también nosotros llevemos una Vida nueva.Porque si nos hemos identificado con Cristo por una muerte semejante a la suya, también nos identificaremos con Él en la resurrección.Comprendámoslo: nuestro hombre viejo ha sido crucificado con Él, para que fuera destruido este cuerpo de pecado, y así dejáramos de ser esclavos del pecado. Porque el que está muerto, no debe nada al pecado.Pero si hemos muerto con Cristo, creemos que también viviremos con Él. Sabemos que Cristo, después de resucitar, no muere más, porque la muerte ya no tiene poder sobre Él. Al morir, Él murió al pecado, una vez por todas; y ahora que vive, vive para Dios. Así también ustedes, considérense muertos al pecado y vivos para Dios en Cristo Jesús.
Palabra de Dios.

SALMO RESPONSORIAL 117, 1-2. 16-17. 22-23R.

Aleluia, aleluia, aleluia.¡Den gracias al Señor, porque es bueno,porque es eterno su amor!Que lo diga el pueblo de Israel:¡es eterno su amor! R.La mano del Señor es sublime,la mano del Señor hace proezas.No, no moriré:viviré para publicar lo que hizo el Señor. R.La piedra que desecharon los constructoreses ahora la piedra angular.Esto ha sido hecho por el Señory es admirable a nuestros ojos. R.

EVANGELIO
Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 28, 1-10
Pasado el sábado, al amanecer del primer día de la semana, María Magdalena y la otra María fueron a visitar el sepulcro. De pronto, se produjo un gran temblor de tierra: el Ángel del Señor bajó del cielo, hizo rodar la piedra del sepulcro y se sentó sobre ella. Su aspecto era como el de un relámpago y sus vestiduras eran blancas como la nieve. Al verlo, los guardias temblaron de espanto y quedaron como muertos.El Ángel dijo a las mujeres: «No teman, yo sé que ustedes buscan a Jesús, el Crucificado.No está aquí, porque ha resucitado como lo había dicho. Vengar a ver el lugar donde estaba y vaya en seguida a decir a sus discípulos: “Ha resucitado de entre los muertos, e irá antes que ustedes a Galilea: allí lo verán”. Esto es lo que tenía que decirles».Las mujeres, atemorizadas pero llenas de alegría, se alejaron rápidamente del sepulcro y corrieron a dar la noticia a los discípulos.De pronto, Jesús salió a su encuentro y las saludó, diciendo: «Alégrense». Ellas se acercaron y, abrazándole los pies, se postraron delante de Él. Y Jesús les dijo: «No teman; avisen a mis hermanos que vayan a Galilea, y allí me verán».
Palabra del Señor.

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